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¿Devoción
del Primer Viernes?
En 1673, una monja francesa Visitadina (de la
Visitación) llamada Margarita María Alacoque tuvo visiones de Jesús, quien le
pidió que la Iglesia honrara Su Sagrado Corazón. Cuyo cuerpo permanece
incorrupto a pesar de los 330 años transcurridos, el 16 de junio de 1675. Ver
Catecismo: punto 478 y 2669
En particular, Jesús pidió a los fieles que
"recibieran la comunión en los Primeros Viernes de mes, por nueve meses
consecutivos". La petición estaba enlazada a una promesa específica hecha
para todos aquellos que veneraran y promovieran la devoción al Sagrado Corazón.
Después de la muerte de Margarita María, la
práctica de los Primeros Viernes se esparció continuamente en la Iglesia - endosada por papas y promovida por los
santos – pero se incrementó grandemente su popularidad cuando Margarita María
fue canonizada como santa en 1920 por el Papa Benedicto XV.
¿Por
qué nueve meses consecutivos?
El número nueve está tradicionalmente
asociado con una novena y encuentra su origen en los nueve días que los
apóstoles se reunieron en oración antes de pentecostés. Una novena provee la
cantidad de tiempo suficiente para preparar una renovación interior.
¿Qué se
supone que se debe hacer en los Primeros Viernes?
Tener deseo de recibir la gracias, Ir a la
Santa Misa, confesarse con el sacerdote
y recibir la Santa Comunión con la intención de honrar el Sagrado Corazón de
Cristo.
¿Promesas,
enlazadas a esta devoción?
Ntro. Señor Jesucristo dijo a Santa Margarita
María:
"Por el exceso de misericordia que hay
en mi corazón, te prometo que todo mi poderoso amor concederá a todos aquellos
que reciban la comunión en los Primeros Viernes, por nueve meses consecutivos,
la gracia del arrepentimiento final: no morirán en mi disgusto, tampoco morirán
sin recibir los sacramentos; y mi corazón será su seguro refugio en la última
hora".
Esto significa que si una persona asiste a la
misa se confiesa recibe la comunión llena de fe por nueve meses consecutivos en
los Primeros Viernes, Ntro. Señor Jesucristo concederá a esta persona, gracias
extras al momento de su muerte, haciendo posible que se arrepienta de sus
pecados y reciba los últimos sacramentos (si los necesitara).
Esta promesa es la última de la lista de 12
enlazadas a la Devoción del Sagrado Corazón, particularmente asociada a la
Entronización del Sagrado Corazón en nuestro hogar:
1.- Le daré todas las gracias necesarias para
su estado de vida
2.- Estableceré la paz en sus hogares
3.- Le confortaré en todas sus aflicciones
4.- Seré su refugio seguro durante la vida, y
sobre todo, durante la muerte
5.- Derramaré abundantes bendiciones sobre
todas sus empresas
6.- Los pecadores encontrarán en mi corazón
la fuente y el infinito océano de
misericordia
7.- Las almas tibias serán fervorosas
8.- Las almas fervorosas alcanzarán
rápidamente una gran perfección
9.- Bendeciré cada lugar en el cual una
imagen de mi corazón se exponga y se
honre
10.- Daré a los sacerdotes el regalo de tocar
los corazones más endurecidos
11.- Aquellos que promuevan esta devoción,
tendrán sus nombres escritos en mi
Corazón
12.- Prometo desde la excesiva misericordia
de mi Corazón que mi amor todopoderoso concederá a todos los que reciban la
Santa Comunión en los Primeros Viernes durante nueve meses consecutivos, la
gracia de la perseverancia final, no morirán en mi disgusto, tampoco sin
recibir los sacramentos. Mi divino corazón será su refugio seguro en el último
momento.
¿Un
boleto al cielo…?
No es tan simple como ir a misa los nueve
meses y luego dejar de lado todo, nunca debemos ir a Misa y regresar a una vida
de pecado. El propósito completo de esta devoción es llevar a la persona lo más
cercano posible al corazón de Cristo.
Si una persona completa estas obligaciones con
fe sincera, es natural que alcance a Dios y estar mejor preparado para la muerte.
Al momento en que esta devoción es llevada de una manera supersticiosa,
negándose a la necesidad de vivir una vida virtuosa, esto pierde su sentido y
las promesas de Jesús se nulifican e invalidan.
Ntro. Señor Jesucristo, desea que descansemos
en su corazón, como San Juan, y la devoción de los Primeros Viernes es una
oportunidad para que lo encontremos aún mejor que solo los domingos y
profundizar en nuestro amor hacia Él.
Llegaremos a conocer que el amor y la
confianza que depositemos en el Sagrado Corazón de Jesús y colocar en él nuestras ansiedades, es de lo
que se tratan los Primeros Viernes.
Condiciones para ganar esta gracia:
1. Confesarse, recibir la Sagrada Comunión
durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna
interrupción (obviamente, sin estar en pecado mortal, por ejemplo, por faltar a
la Misa dominical). Se sugiere confesión con intención de reparar las ofensas
al Sagrado Corazón.
2. Tener la intención de honrar al Sagrado
Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto
de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.
ORACIÓN PARA DESPUÉS DE CADA UNA DE LAS
COMUNIONES DE LOS NUEVE PRIMEROS VIERNES
PRIMER
VIERNES
Jesús: “Yo te prometo, en el exceso de la
misericordia de mi corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos los que comulguen
los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la
penitencia final, y que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Santos
Sacramentos, asegurándoles mi asistencia en la hora postrera”.
¡Oh buen Jesús, que prometiste asistir en
vida, y especialmente en la hora de la muerte, a quien invoque con confianza tu
Divino Corazón! Te ofrezco la comunión del presente día, a fin de obtener por
intercesión de María, Madre de la divina Misericordia,tu Madre, la gracia de
poder hacer este año los nueve primeros viernes que deben ayudarme a merecer el
cielo y alcanzar una santa muerte.
Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mi, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
SEGUNDO
VIERNES
Jesús: “Les daré todas las gracias necesarias
a su estado”.
Jesús misericordioso, que prometiste, a
cuantos invoquen confiados tu Sagrado Corazón, darles las gracias necesarias a
su estado: te ofrezco mi comunión del presente día para alcanzar, por los
méritos e intercesión de tu Corazón Sacratísimo, la gracia de una tierna,
profunda e inquebrantable devoción a la Virgen María, Madre de la Divina
Misericordia.
Siendo constante en invocar la valiosa
providencia de la Santísima Virgen, Ella me alcanzará el amor a Dios, el
cumplimiento fiel de mis deberes y la perseverancia final. Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mi, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
TERCER
VIERNES
Jesús: “Pondré paz en las familias. Bendeciré
los lugares donde se venera la imagen de mi Corazón”.
Jesús amantísimo, que prometiste bendecir las
casas donde se venera la imagen de tu Sagrado Corazón, yo quiero que ella
presida mi hogar; te ofrezco la comunión del presente día para alcanzar por tus
méritos y por la intercesión de tu Santa Madre de la Divina Misericordia, que
todos y cada uno de los miembros de mi familia conozcan sus deberes; los
cumplan fielmente y logren entrar en el cielo, llenas las manos de buenas
obras.
¡Oh Jesús, que te complaces en alejar de
nuestro hogar las disensiones, las enfermedades y la miseria! as que, tu vida
sea una no interrumpida acción de gracias por tantos beneficios. Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mi, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
CUARTO
VIERNES
Jesús: “Seré su consuelo en todas las
tribulaciones”.
Jesús mío, que prometiste consuelo a cuantos
a ti acuden en sus tribulaciones: te ofrezco mi Comunión del presente día para
alcanzar de tu Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de vuestra Madre de la
Divina Misericordia, la gracia de venir al Sagrario a pedir fuerza y consuelo
cuantas veces me visiten las penas. ¡Oh Jesús, oh María, consuela y salva a los
que sufren! ¡Has que ninguno de sus dolores se pierda para el cielo! Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mí, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
QUINTO
VIERNES
Jesús: “Derramaré copiosas bendiciones en
todas sus empresas”.
Jesús mío, que prometiste bendecir los
trabajos de cuantos invoquen confiados tu Divino Corazón: te ofrezco la
comunión del presente día para alcanzar por tu Santísima Madre, de la Divina
Misericordia, la gracia de que bendigas mis estudios, mis exámenes, mi oficio,
y todos los trabajos de mi vida.
Renuevo el inquebrantable propósito de
ofrecerte cada mañana al levantarme, y por mediación de la Santísima Virgen
Madre de la Divina Misericordia, las obras y trabajos del día..., y de trabajar
con empeño y constancia para complacerte y alcanzar en recompensa el cielo.
Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mí, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
SEXTO
VIERNES
Jesús: “Los pecadores hallarán en mi Corazón
un océano de misericordia”.
Sagrado Corazón de Jesús, siempre abierto a
los pecadores arrepentidos: te ofrezco la comunión del presente día para
alcanzar por tus méritos infinitos y por los de tu Santísima Madre de la Divina
Misericordia la conversión de cuantos obran mal. Te suplico, ¡buen Jesús!,
inundes su corazón de un gran dolor de haberos ofendido. Has que te conozcan y te
amen. Dispénsame la gracia de amarte más y más y en todos los instantes de mi
vida, para consolarte y reparar la ingratitud de quienes os olvidan. Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mi, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
SÉPTIMO
VIERNES
Jesús: “Las almas tibias hallarán fervor. Las
almas fervorosas llegarán presto a la perfección”.
Sin tu auxilio, Jesús mío, no podemos avanzar
en el camino del bien. Señor, por mediación de la Virgen María, Madre de la
Divina Misericordia, te ofrezco la comunión de este día para que avives en mi
alma el amor a tu Corazón Sagrado y concedas este amor a cuantos no lo sienten.
Ayudado de tu divina gracia lucharé, Señor, para que cada semana, cada mes,
avance un poco en la virtud que más necesito. Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mi, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
OCTAVO
VIERNES
Jesús: “Daré a cuantos trabajan por la
salvación de las almas el don de ablandar los corazones más endurecidos”.
Sagrado Corazón de Jesús, que prometiste
inspirar a los que trabajan por la salvación de las almas aquellas palabras que
consuelan, conmueven y conservan los corazones; te ofrezco mi comunión de hoy
para alcanzar, mediante la intercesión de María Madre de la Divina Misericordia,
la gracia de saber consolar a los que sufren y la gracia de volver a Ti Señor, a los que te han abandonado.
¡Dulce Salvador mío, concédeme y ayudadme a
salvar almas! ¡Son tantos y tantos los desgraciados que empujan a los demás por
el camino del vicio y del infierno! Has, Señor, que emplee toda mi vida en
hacer mejores a los que me rodean y en llevarlos conmigo al cielo. Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mi, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.
NOVENO
VIERNES
Jesús: “Guardaré recuerdo eterno de cuanto un
alma haya hecho a mayor gloria de mi Corazón. Los que propaguen esta devoción
tendrán su nombre escrito en mi Corazón, de donde no será borrado”.
Te ofrezco, Jesús mío, la Comunión del
presente día para alcanzar la gracia de saber infundir en el alma de cuantos me
rodean ilimitada confianza en tu Corazón Divino. Concédeme cuanto necesito para
llevar a Ti a los que luchan, a los que lloran, a los caídos, a los moribundos.
Y dígnate, ¡oh Jesús!, escribir hoy mi nombre en tu Corazón y decir a los
ángeles que rodean tu Tabernáculo: Este nombre es el de un devoto que, amándome
mucho, quiere consolarme del olvido e ingratitud de tantos hombres. Amén.
Oración
Final:
Jesús mío, te doy mi corazón, te consagro
toda mi vida, en tus manos pongo la eterna suerte de mi alma y te pido la
gracia especial de hacer mis nueve primeros Viernes con todas las disposiciones
necesarias para ser partícipe de la más grande de tus promesas, a fin de tener la
dicha de volar un día a verte y gozar en el cielo. Amén.
Oración
para después de la Comunión:
Jesús mío dulcísimo, que en tu infinita y
dulcísima misericordia prometiste la gracia de la perseverancia final a los que
comulgaren en honra de tu Sagrado Corazón nueve primeros viernes de mes
seguidos, acuérdate de esta promesa y a mi, indigno siervo tuyo que acabo de
recibirte sacramentado con este fin e intención, concédeme que muera detestando
todos mis pecados, creyendo en ti con fe viva, esperando en tu inefable
misericordia y amando la bondad de tu amantísimo y amabilísimo Corazón. Amén.

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